jueves, 14 de febrero de 2008

Tips para Docentes

Cómo dictar una clase amena

Dictar una clase amena no siempre es sencillo. Todo influye en el desarrollo de una buena clase, desde la materia y el horario de la clase, hasta la situación política del país. Sin embargo, recae en el profesor utilizar toda su energía e imaginación para convertir una clase normal y aburrida en un espacio de aprendizaje donde el estudiante esté siempre dispuesto a volver y a aprender con la misma intensidad cada vez.

Pasos

  1. Deja atrás el viejo método. La idea de un profesor, sentado en su silla o parado hablando toda la clase es bastante antiguo y es exactamente el tipo de clase que tienes que evitar.
  2. Evita responder todas las preguntas. Deja que algunas respuestas queden en el aire y deja que ellos mismos descubran las respuestas y ofrécete a responder a las preguntas si es que nadie llega a una respuesta después de un tiempo. Considera que si promueves unos estudiantes que aprendan por si mismos, estos se sentirán mejor consigo mismos y se alegrarán cada vez que vayan a tu clase al saber que son capaces de hacer cosas por si mismos.
  3. Organiza el plan académico. Es completamente necesario que sepas los contenidos de la materia que vas a dictar en el curso y el orden en el que vas a dictarlas. Esto te permitirá tener una idea de los contenidos que se van a abordar en el curso y evitará que te vayas por las ramas o empieces a contar anécdotas para matar el tiempo.
  4. Trabaja con el factor de atención de tu clase. Este factor puede variar en base a muchas variables, uno de ellas es la disposición del profesor para realizar una clase donde los estudiantes se vean envueltos en la materia. Ten en cuenta que los alumnos tienden a perder el hilo de la clase a partir de los 45 minutos dependiendo del grupo y del tema. Entonces, procura crear lecciones que duren 45 minutos más o menos (30 si el tema es bastante árido). Si tienes asignada una clase de más de 45 minutos, es conveniente que utilices unos 10 minutos de tu tiempo para hacer una actividad no directamente relacionada con el tema. Así la mente de tus estudiantes se relajará y estarán listos para volver a empezar. Si no puedes hacer esto, un simple descanso de 10 minutos puede ayudarles a recuperar fuerzas.
  5. Controla la clase a través de diferentes métodos. Esto no significa que te pases pidiendo a tus alumnos que se callen o cosas similares. Existen varios métodos para controlar tu clase sin que el alumnado se de cuenta:
    • Organiza grupos de trabajo y pide que un estudiante tome el mando del grupo. Este estudiante te ayudará a organizar el grupo de trabajo y a llevar la clase.
    • Mantén a tus estudiantes ocupados. Procura crear una ambiente en el cual los estudiantes no se distraigan con cosas del exterior. Esto evitará que tengas que pedir a alguien que atienda en clases, pues la clase será más interesante que cualquier elemento exterior.
    • Explica claramente el objetivo de la clase y consulta al final de la misma si este objetivo fue alcanzado. Puedes colocar este objetivo en una parte visible de la clase e invitar a los estudiantes a opinar al respecto unos minutos antes que termine la clase. Esto mantendrá a los estudiantes conscientes de lo que tienen que aprender y les hará saber que la clase fue útil para ellos. En el proceso, ellos tenderán a autocontrolarse y tratar de llegar al objetivo planteado. Esta forma es particularmene útil en materias técnicas.
    • Establece las reglas con tus alumnos. Guerra avisada no mata soldado. Al principio del curso puedes proponer que los estudiantes diseñen un conjunto de reglas relacionadas a su comportamiento y a la entrega de deberes o tareas. Negocia aquellos "extras" que quizás los estudiantes puedan pedir para ganar tarea extra o trabajos que te gustarían que los estudiantes hiciesen, pero que no harían en condiciones normales. Usa tu astucia como profesor para lograr un trato que beneficie a ambas partes.
  6. Haz tu clase dinámica. Lo que sirvió un día en tu clase, puede que no funcione al día siguiente. Los estudiantes se aburren cuando hacen lo mismo cada día. Trata de cambiar el método y hacer las mismas cosas pero de diferente forma. Cambia la pizarra por diapositivas. Si vas a hablar de Cálculo estructural, lleva fotos de las estructuras en las que se aplica lo que van a aprender ese día en clases. Si vas a hablar de arte rupestre, lleva un poco de pinturas naturales y papel; luego invita a tus alumnos a tratar de reproducir los grabados que tiene en los libros y luego a crear otros de su propio imaginación.
  7. Aplica el refuerzo positivo. Es cierto que sabes más que tus estudiantes van a cometer errores y aprender de ellos. Invítalos a seguir tratando a través de refuerzos positivos. Si ves que tu clase se está esforzando, dales un premio extra fuera del paquete de reglas previamente acordado. Si ves que un estudiante destaca, dale más información y oportunidades para seguir creciendo. Si ves que un estudiante no está rindiendo como debería y no se esfuerza por hacerlo, habla con este estudiante y comunícale que lo valioso o valiosa que es para tu clase. Pide también a sus compañeros que hablen con este estudiante para que sienta que no es él contra el mundo y se sienta valorado por solamente estar en clase.
  8. Sonríe. Sin importar lo que te haya pasado en casa o si tuviste algún problema con algún colega, sonríe. Esto llevará a que tus estudiantes entiendan que tú disfrutas tu materia y será mucho más sencillo para ellos tener una actitud más relajada con respecto al tema del día.
  9. Reconoce la clase de grupo que tienes. Todos las personas que han enseñado alguna vez saben que existen diferentes clases de estudiantes. Trata de aprender cuál es la clase de actividad que es mejor recibida y cuál es la forma en la que ellos aprenden más rápido. Es muy posible que una actividad de discusión abierta funcione muy bien en un grupo de estudiantes que guste de hablar mucho.

Consejos

  • Prepara un plan B y, si es posible, un plan C. Es necesario que conozcas a tu clase para poder formular un plan en relación a sus necesidades. En caso que la clase se esté poniendo un poco tediosa, siempre es bueno tener un plan B o hasta un plan C bajo la mango, de modo que los alumnos se vean contagiados por tus ganas de tener una clase divertida.
  • No te rías de tus propios chistes. Todos los cómicos saben que lo peor que les puede pasar es reírse y que el público no se ría con ellos. Cuando uno hace una broma en clase y nadie la entendió, es mejor que pase desapercibida.
  • Recuerda tu tiempo de estudiante en la universidad o la escuela. La identificación con el estudiante y sus necesidades puede hacer que ellos se sientan identificados contigo. Este factor es importante pues ayuda a que los estudiantes respondan a lo que dices y valoren tu juicio.
  • Invita a los estudiantes a voluntariamente repasar algún tema pasado y exponerlo en clases. Como los estudiantes ya conoce la lección, se sentirán mucho más seguros de si mismos a la hora de mostrar el contenido. Esto también ayudará a que otros estudiantes entiendan el concepto de la boca de otro estudiante y reforzará la lección. Esta técnica es especialmente útil cuando se ve falencias en el aprendizaje de una determinada lección. Ej: Si los chicos no entendieron muy bien cómo es el proceso de fijación del coral en el lecho marino, pide a un grupo de alumnos que muestren un video o presente el tema en una forma diferente.
  • Evita dar metamensajes negativos. Expresiones como "Yo sé que no les gusta esta materia, pero les va a servir", "Denme 5 minutos más de su tiempo y luego acabamos, esta parte no es tan difícil" no son para nada aconsejables. Esta clase de frases lleva un mensaje oculto: "La materia es difícil y aburrida, por eso mi clase es aburrida". Esta clase de mensajes predispone al estudiante a no atender en clase, no desear asistir a la materia, hacer la tarea por obligación, etc.
  • Trata, dentro de lo posible, que algún colega te visite. Una vez que hayas aplicado nuevas técnicas, puedes reunirte con esta persona para hacer una evaluación de la clase y hablar de cómo mejorar las técnicas aplicadas en la misma.
  • Crea grupos de trabajo con otros profesores para discutir diferentes formas de hacer que las clases sean mejores. Compartir experiencias desde un punto de vista de colaboración puede hacer que la relación en el puesto de trabajo mejore y eso redundará en una mejor enseñanza para los estudiantes y una mejora del nivel académico de la institución.


Advertencias

  • Equilibra tu necesidad de una clase amena con la necesidad de cubrir tu plan académico. Es probable que veas que tus estudiantes la están pasando bien en clases, eso es bueno, pero trata que el tema no se desvíe del elemento de estudio.
  • Es posible que a pesar de utilizar todas estas técnicas, la clase no sea tan amena como tú deseas. Los grupos de estudiantes son bastante variables a nivel emocional e intelectual. Además, existen muchos otros factores además del profesor que deciden si una clase es amena o no. Lo esencial es quitar al profesor de esta fórmula. Esto se puede lograr esforzándose en diseñar una clase y lograr divertirse a medida que uno enseña y los estudiantes aprenden.
http://es.wikihow.com/dictar-una-clase-amena

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